El Alcalá no cejó en su empeño de ampliar año tras año su historia. La temporada anterior aún nos acordamos de aquel gol de Cipri, aunque si bien los alcalareños batieron la mejor temporada, se quedaron en el último encuentro sin el ascenso. El club apostó decididamente por una participación en la liguilla de ascenso para esta temporada, y como muestra, cierto botón.
Una temporada en la que podemos destacar la presencia de dos inquilinos en el banquillo alcalareño, Juan Lozano y Carlos Ríos. Dos entrenadores de esos que crean ilusiones al equipo y de los que suelen aprovechar de sus jugadores todo el fruto que tengan.
Todo esto también se une al esfuerzo y sacrificio de un gran profesional que con su trabajo también hace posible que los jugadores lleguen al final de temporada en las mejores condiciones posibles, la figura del cuerpo técnico, Juanma Mudarra.
Los números cantan por si solo. Las cifras no mienten, 38 partidos jugados, de ellos 20 ganados, 10 perdidos y 8 empatados. Mejor imposible, obteniendo 70 puntos. Y terminando a 3 puntos del segundo y tercer clasificado y a 4 puntos del cuarto clasificado. Haciendo una recopilación de datos de anteriores campañas ligueras en la Tercera División, obtenemos la conclusión de que el CD Alcalá ha sido uno de los equipos que ha finalizado la competición con mayor número de puntos en su casillero.
El CD Alcalá se ha caracterizado por ser un grupo compacto, difícil de batir. No en vano la escuadra alcalareña ha caído en diez ocasiones, por la mínima en muchas de ellas. Si esto ha sido así ha sido gracias a los magníficos goleadores que ha tenido el plantel, Sergio Berro y, el fichaje estrella, Manolo Sanlúcar. A su vez hemos contado con el zamora de la categoría, el sevillista Fernando Thorices. Un jugador que ha recordado a aquel portero alcalareño que estuvo muchas temporadas defendiendo la meta en el seno de la entidad alcalareña, Paco Medina.
Los alcalareños han sabido imponer su ritmo de juego en todos y cada uno de los encuentros ligueros. En su haber sólo consta ocho derrotas. El cuadro alcalareño ha estado 34 jornadas ligueras en los puestos de liguillas. Y para más Inri ningún equipo ha superado la cantidad de veinte victorias. En esta temporada nos han quitado un título, ser el rey del empate. Cosa buena, ya que esto dice mucho y da mucho de que hablar.
La seña de identidad del plantel alcalareño ha sido las ganas, trabajo y esfuerzos que a diario y a costa de muchas horas de entrenamientos han dado que hoy estemos en el lugar que nos merecemos.
No nos podemos olvidar, de aquellos jugadores que decidieron dejar la entidad, pero que a su vez le han servido para mejorar sus condiciones deportivas y experiencias en otras categorías y competiciones. Casos de Sergio Pérez, Juli, Isaac y el mismísimo Miguel Ángel Núñez, quien decidió colgar las botas en el club de sus amores. Todos nos seguiremos acordando de ellos.
Por lo tanto, que se puede decir más a esta brillante temporada, pues que la meta que se propusieron a comienzos de temporada la han cumplido y... con matrícula de honor. Esperemos que esto siga adelante y cosechando muchos éxitos deportivos, por el bien de la entidad y de todos los aficionados y simpatizantes alcalareños.
En otro orden, hay que destacar el buen trabajo que ha desarrollado la dirección técnica del club alcalareño. Cosa que muchos alcalareños desconocen. Uno de los pilares que han trabajado a destajo para que esta temporada haya salido excepcional son Paco Serrano y Marcos Olivero. Tanto monta, monta tanto. Ambos han estado a las duras y a las maduras, cuando aún nos acordamos de aquella rueda de prensa que fue convocada para los medios, para ir conociendo cuales eran las nuevas caras que iban a llegar. Pues bien, Marco Olivero, con su genuina forma de ser, confesó «este año nos vamos a salir de la tabla». Algunos de los allí presentes no cejaban sus sonrisas, pues bien ahora deben de anunciarles algo al respecto a esta dirección técnica.